INFORMACION GENERAL | 20/05/2020

Los argentinos prefieren usar el coche antes que el transporte público

El 93 por ciento de los conductores en Argentina barajan coger una ruta alternativa para evitar los atascos de tráfico, mientras que tan solo el 57 por ciento se plantea viajar en transporte público. 



Este es el resultado de una encuesta realizada por Kapsch antes del brote de la pandemia en marzo.  Las predicciones apuntan a que, una vez que se levanten las restricciones por el coronavirus, el uso de transporte público será probablemente aún menos generalizado y la congestión del tráfico empeorará. Para el estudio "Kapsch TrafficCom Index" fue encuestada una muestra representativa de 1.000 ciudadanos por un instituto de estudios de mercado de Argentina

Los conductores responden a la congestión del tráfico barajando rutas alternativas (93 por ciento), evitando los viajes no esenciales (84 por ciento) o consultando información sobre la ruta antes de salir (81 por ciento). Por el contrario, tan sólo el 57% de los conductores sopesan dejar su coche y usar en su lugar el transporte público. 

"Se espera que el transporte público sea aún menos generalizado para trasladarse de un lugar a otro después de la pandemia del coronavirus", asegura Emilio Rivas, vicepresidente ejecutivo para LAM de Kapsch TrafficCom. "La gestión del tráfico tendrá que lidiar con esto". 

El aumento del volumen de tráfico y de la congestión de las carreteras son hechos que se han venido produciendo desde antes de la pandemia del coronavirus: un factor clave ha sido el fuerte aumento del número de automóviles registrados. El parque móvil en Argentina ha aumentado a 14 millones de vehículos en diez años, lo que supone un incremento del 49 por ciento. 
“Hay soluciones técnicas disponibles hoy en día para asegurar un tráfico fluido en momentos de volúmenes de circulación muy altos", explica Emilio Rivas. "La gestión del tráfico se basa en varios pilares e implica la vinculación de la tecnología de la información basada en el automóvil con los sistemas públicos de orientación del tráfico, el control de los semáforos de forma flexible o la selección de rutas de forma colaborativa". 

Como primera opción se debe considerar el control de los semáforos de forma digital. La experiencia demuestra que la congestión puede reducirse hasta una cuarta parte. Además, el uso generalizado de las tarjetas SIM y del GPS también permite obtener y utilizar datos de tráfico en tiempo real. Esto ayudaría a mejorar de forma notable la situación real de la circulación en las carreteras, lo que a su vez contribuiría a predecir los atascos. “Los beneficios serían comparables a la introducción de los satélites en la meteorología, que ayudan a mejorar el pronóstico del tiempo”, tal y como explica Emilio Rivas. 

El intercambio de información de tráfico en red allana el camino hacia nuevas soluciones de navegación. Actualmente, los planificadores de rutas y los sistemas de orientación siguen funcionando de manera "egoísta", ya que sugieren la misma ruta alternativa a todos los vehículos. En el futuro, las rutas sugeridas deberán ser determinadas y optimizadas por los centros públicos de control de tráfico. El conocimiento de la Administración Pública sobre las obras viales, los acontecimientos o la contaminación ambiental de determinadas zonas deben ser tenidas en cuenta a la hora de sugerir nuevas rutas que sean beneficiosas para la población. Esto permite controlar la demanda con antelación ("gestión predictiva de la demanda").