DESTINOS | 09/10/2018

El Jardín Botánico de Quito, entre los mejores del mundo

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El Jardín Botánico de Quito, entre los mejores del mundo
El periódico británico “The Guardian” destaca a de una lista que incluye a jardines de los cinco continentes, siendo Ecuador el único representante del continente americano.


Ubicado en el corazón del parque La Carolina, este espacio es hogar de más de 2,000 especies de plantas que crecen desde el páramo hasta el trópico ecuatoriano. En el interior del lugar se muestran los más importantes hábitats de la flora ecuatoriana entre los cuales están el humedal de los Andes, el bosque nublado, el páramo y el matorral seco montano. Los distintos jardines temáticos, la pequeña laguna andina y el orquideario están entre las mayores atracciones del Jardín que tiene una superficie total de 18,600 metros cuadrados y tres kilómetros de caminos adoquinados. Se exhiben también plantas acuáticas y de pantano y bromelias.  En el país se han descubierto 4.100 especies de orquídeas y el espacio cuenta con unas 3.000 especies en dos invernaderos, uno para orquídeas de calor y otro para orquídeas de frío. 
 
Illa Experience hotel entre los mejores del mundo
De acuerdo con su sitio web, el hotel Illa busca unir a las personas y las comunidades con los viajeros, a través de al menos 8 “experiencias reales con personas reales”, haciéndolos sentir como un quiteño durante su estancia en este hotel, que promueve la sustentabilidad y el turismo cultural. 
 
Ubicado en el barrio San Marcos, el cual ha sido tradicionalmente el hogar de artistas, escritores y músicos; la propiedad es una casa histórica que representa el estilo de las mansiones de Quito de principios del siglo XX y ha sido premiado por la revista Time como uno de los 100 mejores lugares para visitar en el mundo.
 
El hotel acerca a los visitantes a la vida cotidiana a través de los sabores de los clásicos helados de paila quiteños; o visitando el taller de un artesano local y observarlo mientras talla a mano los juguetes tradicionales de madera, y hasta probar el talento propio pintando en uno de los muchos estudios de arte de la zona.
 
Iglesia la Compañía De Jesús
 
En Quito, quienes visitan el Centro Histórico saben que una cita obligada e inolvidable es la Iglesia de la Compañía, un ícono de la arquitectura barroca, la cual es, sin duda, una de las más importantes expresiones de dicho estilo en todo el continente americano.
 
Su construcción duró más de un siglo y medio y si recorremos la calle de las Siete Cruces o García Moreno desde la Plaza Grande hacia el sur, una armoniosa cruz de piedra nos anuncia la presencia del monumento colonial. La antigua cruz antecede a la fachada tallada en piedra que tardó varias décadas en ser concluida, y que fue concebida por los arquitectos europeos como un retablo, en su materialización intervinieron, artistas indígenas y mestizos. Trasponiendo la sólida puerta y el piso de piedra, la portada está flanqueada por dos columnas ricamente decoradas en oro.
 
En la nave principal, nuestra mirada se sobrecoge ante el deslumbrante espacio interior, sabiamente iluminado. Las superficies de pilares, arcos y muros, todo está absolutamente cubierto de lacería de estuco dorado sobre fondo rojo. Cuenta con un  órgano que data del siglo XIX y cuyos sus sonidos solamente se escuchan en ocasiones especiales.
 
La iglesia se organiza en una planta en cruz latina, semejante a la Iglesia del Gesú de Roma. El altar de la Virgen de Loreto donde oraba la primera santa ecuatoriana Mariana de Jesús, custodia su estatua yacente, su guitarra, libros y caja de labores y la iglesia guarda sus restos.
 
La cúpula se caracteriza por la clara definición de sus partes; admiramos su apoyo sobre cuatro pechinas adornadas por medallones de los cuatro evangelistas.  El punto final es el retablo mayor, realizado en madera cubierta de láminas de oro, en tres cuerpos en potente movimiento cóncavo y convexo, y decoradas columnas salomónicas.