BODEGAS | 08/08/2018

Valle de La Puerta, una bodega que propone los sabores clásicos de La Rioja

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Valle de La Puerta, una bodega que propone los sabores clásicos de La Rioja
Rodeado por las sierras Velasco y Famatina, la antesala de la gran cordillera de los Andes, este valle no solo ofrece vistas magníficas, sino también condiciones inigualables para el crecimiento y la maduración de uvas y aceitunas.

La bodega Valle de La Puerta es una de las grandes representantes de la provincia cuando se trata de la producción de vinos, además de cepas como Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah, y Torrontés, que quedan en la memoria de los amantes del vino.
 
Partiendo de la pasión depositada en cada paso del proceso para obtener vinos de excelencia, Valle de La Puerta propone los vinos de su línea Alta, para vivir esta experiencia:
La Puerta Alta Torrontés: su aroma a flores como el jazmín y la madreselva, en combinación con notas cítricas, le aportan una frescura y vivacidad únicas a este vino de color amarillo verdoso. En boca se presenta elegante y equilibrado, con una acidez que convive armoniosamente con las notas a manzana verde y melón.
La Puerta Alta Malbec: el color rojo rubí brillante toma protagonismo en este vino que seduce por los aromas frutales a ciruelas, frambuesas y moras, con un toque de moca y vainilla. En boca se presenta suave y sedoso, con notas a frutos rojos y taninos redondos que conducen a un final largo y elegante.
 
La Puerta Alta Blend Malbec–Bonarda: atractivo por su color negro rojizo con tonos violetas, este blend propone una entrada en nariz con aromas a ciruelas y frutos del bosque, notas que se verán replicadas en el paladar, con una sensación delicada y sutil. De final largo, complejo y expresivo, fiel a las características que identifican a las uvas que lo componen.
 
La Puerta Alta Bonarda: uva emblemática de la provincia, por la calidad de los vinos que se obtienen de ella. Este es un vino de color rojo profundo con aroma intenso a ciruelas maduras con notas florales a violetas. En boca, la fruta es abundante y jugosa, integrada de forma precisa con las notas aportadas por el roble. Sus taninos, finos y aterciopelados, permiten un final impecablemente equilibrado.