RENT A CAR | 09/03/2018

Río de Janeiro: El Cristo Redentor

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Río de Janeiro: El Cristo Redentor
Esta ciudad  carioca es  maravillosa, entre el mar y las montañas, única, con sus doradas playas a sol pleno de aguas siempre cálidas, sus parques, bosques, morros y gente encantadora, entusiasta, abierta, cálida recibe a quienes por aquí pasan con toda su riqueza.

En esta metrópoli es improbable aburrirse. Se pueden elegir muchos lugares y actividades en Rio de Janeiro para el entretenimiento y la diversión. Como por ejemplo descubrir:

Copacabana, el estadio De Maracanã, el fuerte de Copacabana, Ipanema, la isla Fiscal, el Jardín Botánico, el lago de Rodrigo Freitas, el barrio de Lapa, Marina da Gloria, el Pan de Azúcar, el Museo de Arte Moderno, Paraty, el sanbódromo de Marqués de Sapucaí, el Museo Municipal, la Selva de Tujica atraen a los huéspedes y obviamente el Magnífico Cristo Redentor, famoso mundialmente.

Este monumento se erige sobre el monte Corcovado a 710 metros de altitud sobre el nivel del mar, con más de 30 metros de altura, sobre un pedestal de 8 m. Considerada la talla de Art Deco más grande del mundo, inspiración para muchos artistas.

Imponente con sus brazos abiertos, como un símbolo de abrazo con el que el pueblo recibe a los visitantes y de la fe del mismo. Considerado una de las siete nuevas maravillas del mundo, es un importante punto turístico, desde allí se ve toda la ciudad en 360 grados.

La estatua fue esculpida por el francés Paul Landowski , aunque el rostro lo hizo el escultor rumano Gheorghe Leonida. La estructura es de hormigón pesa 1000 toneladas, es una asombrosa obra de ingeniería, arquitectura y escultura. Se inauguró en 1931, está ubicada en el parque nacional Tijuca, en la calle Cosme Velho 513.

Visitado por miles de turistas de todo el mundo. Se puede llegar de varias maneras, en el trencito tradicional que sale de Cosme Velho, mediante una caminata por el Parque da Floresta de Tijuca , o en los paseos o tours que ofrecen las agencias.

Río de Janeiro recibe a miles de turistas que vienen en busca de todo lo que Brasil ofrece, prodiga naturaleza, riqueza cultural, patrimonial y artística, fiestas, celebraciones, coloridos carnavales y especialmente el espíritu alegre de su gente.