CULTURA Y TURISMO | 06/03/2018

Segundo concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón

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Segundo concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón
El jueves 15 de marzo a las 20:00 horas, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires presentará el segundo concierto de su abono 2018 en el Teatro Colón. La dirección estará a cargo del maestro invitado Neil Thomson y actuará como solista el violonchelista Leonard Elschenbroich.

Se escuchará Fantasía y Fuga en do menor, BWV 537 de Johann Sebastian Bach (1685-1750) (arreglo Op. 86 de Edward Elgar), Concierto para violonchelo y orquesta de William Walton (1902-1983) y Sinfonía N° 2 (“A London Symphony”) de Ralph Vaughan Williams (1872-1958).
 
La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires obtuvo dos Premios Konex de Platino como la mejor orquesta argentina de las dos últimas décadas, en 1999 y en 2009. En 2015 la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina la distinguió con el Premio “Mejor Orquesta Sinfónica Argentina” de 2014, galardón que también obtuvo en 2012.
 
Neil Thomson, nacido en Londres en 1966, estudió dirección orquestal con Norman Del Mar en el Royal College of Music y luego en Tanglewood con Bernstein y Sanderling. Dirigió en el Reino Unido las principales orquestas, así como recientemente organismos de Japón, Taiwán, Alemania y Suecia. Fue jurado de los concursos de dirección “Lorin Maazel”, “Eduardo Mata” (Ciudad de México) y “Prokofiev” (San Petersburgo). De 1992 a 2006 fue jefe de la cátedra de Dirección Orquestal en el Royal College of Music. Desde 2014, es Director Titular y Artístico de la Orquestra Filarmónica de Goiás, en Brasil
 
Leonard Elschenbroich nació en Frankfurt en 1985. Se formó en la Yehudi Menuhin School de Londres y en la Hochschule für Musik de Colonia, donde estudió con Frans Helmerson. Fue ganador del premio Borletti-Buitoni Trust (2008) y del premio Leonard Bernstein (2009) en el Festival Schleswig-Holstein, después de su ejecución del Doble concierto de Brahms con Anne-Sophie Mutter. Actuó dirigido por eminentes maestros como Bychkov, Eschenbach, Dutoit, Honeck, Karabits, Kitajenko y Litton. En 2012 se convirtió en mentor artístico de la Filarmónica de Bolivia, de la que es cofundador.
 
En 1708, Johann Sebastian Bach se trasladó a Weimar donde desempeñó en la corte del duque Wilhelm Ernst, durante nueve años,  las funciones de organista y músico de cámara, a las cuales agregó, en 1714, la de Konzertmeister. En Weimar escribió la mayor parte de sus obras para órgano, como la Fantasía y Fuga en do menor. Entre 1921 y 1922, Edward Elgar hizo una transcripción para gran orquesta de la obra, con un enfoque contemporáneo.
 
El Concierto para violonchelo de William Walton fue compuesto en 1956 y dedicado al famoso Gregor Piatigorsky. Según el musicólogo François-René Tranchefort, además de la influencia del neoclasicismo de Stravinsky, en la obra “se concilian dos tendencias fundamentales del arte -y temperamento- de Walton: la expansión sentimental controlada por su idiosincrasia británica y la impetuosidad con una exuberancia rítmica muy mediterránea; no olvidemos que, desde 1948, disfrutó de vivir en Ischia”.
 
En 1914, Vaughan Williams volcó sus impresiones del Londres eduardiano en su Sinfonía N° 2 (“A London Symphony”). La envió a Alemania para su publicación, pero se perdió al estallar la Gran Guerra. Con la partitura reelaborada desde las partes de orquesta, el compositor realizó varias revisiones en años posteriores. El título, expresó, “puede sugerir una obra descriptiva, pero esta no es la intención. [La música] debe permanecer como música ‘absoluta’, por eso si los oyentes reconocen alusiones como las campanas de Westminster, se les pide que consideren estas, no esenciales de la música”.