CULTURA Y TURISMO | 04/07/2018

El chelista Gavriel Lipkind se presentará en el Teatro Colón

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El jueves 12 de julio a las 20:00 horas, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires realizará el octavo concierto de su abono en el Teatro Colón. Dirigirá la orquesta el maestro César Iván Lara y actuará como solista el violonchelista Gavriel Lipkind.

El programa incluye el estreno de una obra encargada por el Teatro Colón: Tuhun de Jorge Horst (1963), en la que participará el Coro de Niños del Teatro Colón dirigido por César Bustamante. Completan el programa el Concierto N° 1 para violonchelo en Mi bemol mayor, Op. 107 de Dmitri Shostakovich (1906-1975), La boutique fantasque de Ottorino Respighi (1879-1936) y La Valse de Maurice Ravel (1875-1937).
 
La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires obtuvo dos Premios Konex de Platino como la mejor orquesta argentina de las dos últimas décadas, en 1999 y en 2009. En 2015 la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina la distinguió con el Premio “Mejor Orquesta Sinfónica Argentina” de 2014, galardón que también obtuvo en 2012.
 
Oriundo de Venezuela, César Iván Lara fue director titular de la Orquesta Sinfónica “Simón Bolívar” del Táchira, de la Orquesta Sinfónica de Falcón y de la Sinfónica del Estado Mérida. Desde 2013 es director asociado de la Orquesta Sinfónica “Simón Bolívar”. Su relación con Argentina data de mucho tiempo atrás, relacionada con su larga trayectoria en el sistema de orquestas infanto-juveniles, basado en la experiencia venezolana. En 2018 fue nombrado por concurso director de la Orquesta Filarmónica de Mendoza.
 
Gavriel Lipkind nació en Israel (1977). Se graduó en la Academia Rubin de Tel Aviv, en la Universidad de Música de Frankfurt y en el Conservatorio de Nueva Inglaterra en Boston. Ganó más de doce primeros premios en concursos internacionales, entre ellos el Rostropovich (París, 1994), el Leonard Rose (Washington, 1997) y el ARD (Múnich, 1998). Tocó en prestigiosas salas del mundo junto a músicos como Mehta, Entremont, Sinopoli, Menuhin, Zukerman, Bashmet, Kremer y Gergiev. Realiza actuaciones como solista y con el Cuarteto Lipkind, recitales con el pianista Roman Zaslavsky y da clases magistrales.
 
La música del compositor y docente rosarino Jorge Horst ha sido interpretada en Argentina y el exterior. Sobre su obra Tuhun (2018), para coro de niños y orquesta, reseña: “Tuhun -que en lengua mapudungun significa comienzo, origen- es un pequeño pero sentido homenaje a todos los pueblos originarios, cuya memoria resuena aquí, entre otras cosas, a través de algunas pocas palabras. Estos vocablos representan algo de lo más primigenio como son los elementos, y están proyectados por voces de niños con su profunda y primordial energía”.
 
Escritos en un período de siete años, los dos conciertos para violonchelo de Dmitri Shostakovich, representan una de las principales contribuciones al género. Están directamente vinculados a Mstislav Rostropovich, que los estrenó en 1959 y 1966. El gran violonchelista recordaba con emoción cómo recibió la partitura del Concierto Nº 1 y cinco días después, al visitar al compositor, tocó la obra completa de memoria. El concierto está influenciado por la Sinfonía Concertante de Prokofiev, como se observa especialmente en el final construido sobre materiales temáticos de movimientos anteriores.
 
Ottorino Respighi compone el ballet La boutique fantasque por encargo de Sergei Diaghilev para la compañía de los Ballets Rusos, que lo estrenó en Londres en 1919. La historia recrea el argumento de un ballet vienés de 1888 y su trama se desarrolla en la tienda de juguetes de un ingenioso fabricante, en la que sus muñecos cobran vida al anochecer. Para la realización musical Respighi seleccionó algunas piezas -canciones y miniaturas para piano- de Gioacchino Rossini, las orquestó y dio unidad.
 
Maurice Ravel también compuso el poema coreográfico La Valse (1919-1920) por encargo de Diaghilev para los Ballets Rusos. Puso su mirada en la corte vienesa imperial, hacia 1855, y lo concibió “como una especie de apoteosis del vals vienés, a la cual se mezcla, en mi espíritu, la impresión de un torbellino fantástico y fatal”. Diaghilev no vio potencial para que fuera coreografiado y la magistral obra se afianzó como pieza de concierto. Recién en 1928 la bailarina Ida Rubinstein la produjo en la Ópera de París.