Diario Digital de Negocios en Turismo
COLUMNISTAS | Lic. Adriana Romero desde Madrid | 18/01/2016

Fitur, en un Madrid politizado y expectante, pero siempre radiante

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Después de doce años, habrá en Fitur una representación de la Argentina de un color político diferente. El tradicional stand será el escenario donde se exhibirán, además de los atractivos de nuestra tierra, esta vez en el espacio 3C03 de Ifema, las semejanzas y novedades de la nueva gestión. 



por Lic. Adriana Romero

Junto con las “caras nuevas” de los funcionarios que recientemente asumieron, estarán las de siempre y otras que la anterior administración mantenía alejadas. La agenda del Ministro Santos es nutrida según lo han dado a conocer, con reuniones con las Ministras de Chile y Uruguay, la Viceministra de Turismo de Colombia, asistencia al Foro Exceltur, reunión con Taleb Rifai, conferencia en el stand, la clásica Noche Argentina y varias otras actividades.

Ya veremos –y les contaremos- cómo resulta la Feria este año. Hay afichitos de Fitur en algunas avenidas de Madrid. Por primera vez en Migraciones el agente estaba al tanto y dijo, “ah, si, es todos los años en esta época, verdad?”. No dejo de admirar esta ciudad que siempre se renueva y supera.  Pero esta vez vi casillas de nylon en el ingreso desde Barajas, malabaristas en las esquinas, y programas de TV donde vecinos protestan por los limpiavidrios. En la Puerta del Sol, los africanos, que acá llaman “extracomunitarios”, ponen su mercadería a la venta en unos paños atados, para poder replegarlos y huir rápidamente ante la aparición de la policía. Siempre recuerdo cuando en los ’90 un muchacho en el metro pedía “un durete pa’un filete”.

Los debates en la televisión no dejan de describir la composición de las Cámaras, el disgusto de algunos con los nuevos diputados y diputadas por cuestiones menores como los atuendos con que van al recinto, y hasta una diputada que fue con su bebé. Su actitud fue criticada por demagógica y porque no todas las trabajadoras en España pueden ir con sus niños a su lugar de tareas. Otro cantar es el escándalo por las sospechas –casi confirmadas- de la ayuda económica que ha recibido un diputado de Podemos de parte del régimen teocrático iraní. Las discusiones son apasionadas como corresponde a los españoles, sumado a la expectativa por la formación de un nuevo Gobierno y los difíciles equilibrios entre los socialistas, el PP, y los nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos.

Con estas reflexiones, hoy caminé mucho por Madrid y la encontré hermosa, limpia, luminosa, amigable, y sobre todo, deliciosa. Los afiches en el Metro reflejan la Madrid cultural: Tres Hermanas de Chéjov, Don Carlo de Verdi y …. Martín Bossi, un impostor  apasionado ¡ Llegué a la estación Opera donde exhibían las puestas de la temporada: La Flauta Mágica, La prohibición de amar y Parsifal.  Desde ahí, a pocos metros, una rápida visita a San Ginés, para corroborar que me sigo asombrando ante la espesura de su chocolate y no me acobardo ante la pila de churros, que los mozos siguen siendo simpáticos y que los bronces y cobres brillan en las estanterías.

Pasé por la Puerta del Sol, ya totalmente despejada luego de las obras de reacondicionamiento, y entré en Apple, sólo para constatar lo lejos que estamos de ese mundo que no sé cómo haremos para alcanzar sin morir en el intento. No me sorprendió tanto que Apple esté instalada en semejante lugar de privilegio como que al Oso y el Madroño lo movieron de lugar.

Me vino de perlas encontrar Faborit, sobre Alcalá, un “Urban Center Coffee Shop”, con una oferta saludable y tentadora, donde con un jugo détox y energético tranquilicé mi conciencia y recobré energías para seguir mi recorrido.

El objetivo siguiente era el Mercado de San Miguel, junto a la Plaza Mayor, donde me esperaban los jamones y lomos de jabugo –para llevar de regalo- y una cerveza Paulaner. No les voy a describir el sitio, seguro saben que se trata de una comunidad de empresarios de alta calidad, en un sitio histórico “en el corazón del Madrid castizo”, donde en diversos puestos se pueden degustar quesos, frituras de pescado y frutos de mar, embutidos, cerveza, vinos, dulces, frutas y verduras de alta calidad.

Me despedí entrando a un negocio –el último, me dije- cuya vidriera era un cántico a la dulzura: turrones artesanales, “Torrons Vicens-desde 1776-Artesà d’Agramunt”, y me tenté con una yema quemada y con un original turrón de mojito, de una serie que lleva la firma de Albert Adrià (el hermano de Ferrán, me dijo la vendedora).

Un festival de color, aroma y sabor. Las fotos lo dirán mejor que yo.